Disminución del campo magnetico terrestre

 

La fuerza del campo magnético terrestre ha disminuido un 10% en los últimos 160 años.

De seguir debilitándose, una nueva inversión de los polos podría producirse dentro de 1.500 años. La fuerza del campo magnético terrestre ha disminuido un 10 % en los últimos 160 años, mucho más rápido de lo que podría esperarse por evolución espontánea, debido en gran medida a su debilitamiento en una región del Atlántico Sur conocida como “anomalía sudatlántica”. Este debilitamiento del campo magnético aumenta la vulnerabilidad del planeta a las radiaciones cósmicas y anuncia su posible desaparición dentro de 1.500 años, asi como una nueva inversión de los polos tal como ocurrió hace 780.000 años.

 

 

La fuerza del campo magnético terrestre ha disminuido un 10% en los últimos 160 años, según afirmó el profesor de la Universidad de Harvard Jeremy Bloxham en su intervención ante la asamblea de la Unión Geofísica Americana (AGU).

Según Bloxham, esta disminución de la fuerza magnética evoca la posibilidad de que el campo magnético pueda llegar a desaparecer y a invertirse, arrastrando consigo a los polos del planeta por vez primera desde hace 780.000 años.

De seguir la progresión actual, el campo magnético terrestre podría desaparecer dentro de 1.500 o 2.000 años más, por lo que deberán pasar muchos siglos antes de que vuelva a producirse una inversión del campo.

Según otros científicos que han intervenido también en una sesión sobre el magnetismo terrestre en la asamblea de la AGU, el escenario para una nueva inversión de los polos es altamente improbable.

Consideran que la disminución de la fuerza del campo magnético, que se mide desde 1845, puede ser sólo una fase de muchos cientos de años, si bien podría tener serias consecuencias sobre aquellas regiones del planeta en las que el debilitamiento del campo magnético es más acusado.

Antecedentes documentados

No es la primera vez que en el seno de la comunidad científica se advierte de posibles cambios en el campo magnético terrestre. En abril del año pasado, la revista Nature publicó un estudio del Instituto de Ciencias de la Tierra que hablaba de la posible desaparición del campo magnético, así como del comienzo de una posible inversión de los polos terrestres.

Las anomalías magnéticas se han detectado principalmente en las latitudes polares y al sur de Sudáfrica, aunque también en menor medida en las profundidades del Océano Pacífico.

Una de las regiones más afectadas es el sur del Océano Atlántico, ya que la disminución del campo magnético en la zona ha influido en gran medida en el volumen de pérdida global registrado, al mismo tiempo que ha reducido el nivel de protección que venía ejerciendo sobre la Tierra respecto a las radiaciones naturales procedentes del espacio.

Por ello, los satélites de órbita baja son más vulnerables a estas radiaciones cuando pasan por encima de esta región del sur del Océano Atlántico, debido a lo que denominan “anomalía sudatlántica”.

Cambios en el ozono

Según Bloxham, uno de los satélites afectados por esta anomalía sudatlántica es el enviado por Dinamarca con la misión de medir el campo magnético terrestre.

El caso de la región sudatlántica es un ejemplo de cómo el debilitamiento del campo magnético de la Tierra afecta al sistema global, considerándose al respecto que, además de desproteger al planeta de radiaciones espaciales, la pérdida de fuerza magnética puede también provocar carencias significativas y temporales de ozono.

El campo magnético se origina por las corrientes procedentes de la fusión de metales en el centro de la Tierra y normalmente se alinea sobre el eje de rotación de nuestro planeta. Algunas rocas indican sin embargo que en ocasiones desaparece y, al reaparecer, los polos pueden invertirse