Gigantescas cuerdas magnéticas entre el Sol y la Tierra

Una de las enseñanzas que dejó Gurdjieff, y que recopiló Rodney en el imprescindible libro "El Desarrollo de la Luz",  es la concepción de los planetas como seres en evolución constante, según esto la tierra llegaría a ser un sol y la luna evolucionaría a ser como la tierra, y asi sucesivamente... Según el, la luna se alimentaba literalmente de la vida orgánica de la tierra, por tanto la luna estaría creciendo a partir de la energía que le cede la tierra, concretamente de los excedentes energéticos de la tierra...

El concepto de planetas en evolución es muy sugerente...  pero, ¿como se produce todo ese intercambio energético entre la luna y la tierra ?.

Aunque la atracción gravitatoria entre ambos, es fuerte, tan fuerte como para provocar las mareas y afectar a todos los ciclos biológicos de la tierra, una interacción gravitatoria en principio no tiene porque tener asociada, una absorción de energía, mas allá del propio equilibrio gravitacional que existe entre ambos cuerpos.  La única explicación posible es que existiera un tipo de transferencia electromagnética entre ambos cuerpos.

La imagen que se le viene a uno a la cabeza sería como una especie de cuerdas electromagnéticas, por donde se transferiría toda esa energía de la que habla Gurdjieff, asi la luna se retroalimentaría constantemente del magnetismo producido por el movimiento rotacional del núcleo de la tierra, absorbiendo todo el exceso de energía de la tierra.

El problema es que esas cuerdas magnéticas entre planetas no se habían podido observar hasta la fecha ni siquiera entre la tierra y el sol, que en principio sería mas sencillo porque la transferencia de energía es mucho mayor...

Siempre me pareció impresionante pensar en los planetas como entes en evolución y pensé que quizás se descubriera alguna vez algún indicio de esas interacciónes.

Y efectivamente el año pasado por primera vez en la historia se pudo observar este fenómeno… ahora puede parecernos casi trivial, pero para situarnos la primera edición del libro de Rodney Collin se publicó ya hace 50 años...

Os dejo aquí este interesante árticulo.

 


La atmósfera de nuestro planeta está conectada al Sol por gigantescas cuerdas magnéticas, a lo largo de las cuales se transmite la energía que alimenta las tormentas y las auroras.

La alta atmósfera de nuestro planeta está conectada directamente al Sol por gigantescas cuerdas magnéticas, a lo largo de las cuales se transmite la energía que alimenta las tormentas magnéticas y las auroras boreales.

Cuerdas Magneticas entre el sol y la tierra

Lanzados hace ocho meses, los cinco satélites de la constelación Themis (Time History of Events and Macroscale Interactions during Substorms) confirman una hipótesis emitida hace ya un tiempo. Hasta ahora no había podido ser verificada ya que hay que combinar las observaciones de varios satélites para dar una imagen tridimensional de tal estructura.

La serie de observaciones se inició el 23 de marzo de 2007 cuando una tormenta magnética estalló por encima de Alaska, produciendo auroras particularmente vivas durante más de dos horas y media. Mientras que una red de cámaras automáticas fotografiaban el acontecimiento desde el suelo, los cinco satélites Themis medían los correspondientes flujos de partículas.

"La tormenta magnética se comportó de un modo completamente imprevisible", declara Vassilis Angelopoulos, responsable de la misión en la Universidad de California (Los Angeles). "Las auroras aumentaron en intensidad al oeste dos veces más rápidamente que lo habríamos considerado posible, atravesando 15 grados de longitud en menos de un minuto. La tormenta atravesó un huso entero en 60 segundos."

Las imágenes tomadas desde el suelo así como por el satélite Polar de la Nasa (que participa en el programa Themis), mostraron una serie de pulsos que se sucedieron durante 10 minutos aproximadamente. El equipo de Angelopoulos quedó impresionado por el acontecimiento, cuya energía total desplegada durante estas dos horas ha sido de quinientos mil millones de julios, un valor fenomenal que corresponde a la energía liberada durante un seísmo de 5,5 grados en la escala de Richter.

"Los satélites pusieron así en evidencia la existencia de cuerdas magnéticas que conectaba las capas superiores de la atmósfera terrestre con el Sol", declara David Sibeck, uno de los científicos del proyecto Themis en el Centro de Vuelo Goddard de la Nasa. "Consideramos que las partículas de viento solar circulan a lo largo de estas cuerdas, alimentando la energía de las tormentas magnéticas y de las auroras".

Una cuerda magnética es una maraña de campos magnéticos entrelazados como una cuerda de cáñamo. Estas estructuras aparecen y se desenredan luego en algunos minutos, pero esta existencia furtiva es suficiente para canalizar una cantidad de energía fenomenal.

La primera cuerda magnética ha sido observada realmente por Themis el 20 de mayo de 2007 en la magnetopausa, a 70.000 kilómetros de la Tierra. A esta altitud, el viento solar tropieza con el campo magnético terrestre, creando un punto de equilibrio pero también tensiones muy grandes, como dos luchadores de Sumo de una fuerza equivalente y que se apoyan el uno con el otro. Según Sibeck, la cuerda se formó y se desenredó luego en algunos minutos, proporcionando un breve pero importante conducto para la energía eólica solar.

Themis también observó una serie de pequeñas explosiones a la altura de la onda de choque situada por delante de la Tierra. "Es en el lugar en el que el viento solar entra en un primer contacto con el campo magnético terrestre, y algunas veces una brusca descarga golpea esta zona, lo que provoca una explosión", anuncia Sibeck.

Situados en órbita ecuatorial y espaciados según una alineación radial sobre distancias de 8 o 30 radios terrestres, los cinco satélites Themis están equipados principalmente con instrumentos destinados a detectar iones, electrones así como la radiación electromagnética en el espacio circumterrestre. El objetivo principal del proyecto es identificar el lugar del desencadenamiento y la naturaleza del proceso macroscópico (reconexión o interrupción del recorrido), responsable de las tormentas magnéticas, y estudiar las relaciones de causalidad. Igualmente, el acoplamiento ionosfera/magnetosfera es estudiado con el apoyo de medios de observación desde el suelo.

Esta misión, con una duración prevista de dos años, está coordinada por un equipo de la Universidad de Berkeley (California).