El Alma y su Viaje

Nuestras Almas son meros parpadeos de partículas de ondas subatómicas en la matriz cósmica. Sin embargo, desde nuestra perspectiva terrenal, este parpadeo parece eterno. De hecho, es muy común la creencia de que el Alma es inmortal, inmutable y perfecta. Hemos proyectado sobre el concepto del alma algunos de los atributos de nuestro cuerpo más sublime, el cuerpo Dicha o Búdico. Pero ni siquiera este cuerpo es una entidad o cosa; es un estado de «Ser-Conciencia-Dicha». Como tal, es inseparable de aquello que es eterno e inmutable. Pero la parte nuestra que actúa en los reinos de los fenómenos, esa parte que sobrevive a la muerte y transmigra (el Alma), no es ni inmortal ni inmutable. Los budistas la ven simplemente como un cuerpo de tendencias mentales. Nace, evoluciona y eventualmente sufre una especie de experiencia «cósmica» de renacimiento. Algunas Almas comienzan su crecimiento y aprendizaje mucho antes de llegar a la Tierra. Vienen aquí por muchas razones. Para poder encarnarse en el mundo físico, el Alma adopta los cuerpos necesarios: el mental, el emocional, el etéreo y el corporal. Estos constituyen sus vehículos durante su permanencia aquí. En el momento de la muerte, estos cuerpos se desintegran en forma gradual a medida que el Alma se revierte hacia sí misma.

El Alma crece en conciencia a través de las experiencias de todas sus vidas. Estas aventuras acumuladas en el plano terrenal no sólo le permiten crecer en comprensión, sino que juegan un papel importante en la determinación de las circunstancias de vidas futuras. Si el séptimo chakra está cerrado, la sabiduría acumulada del Alma y su propósito permanecen inconscientes para la personalidad encarnada. Por otro lado, un séptimo chakra abierto se convierte en un canal de comunicación entre el Alma y la personalidad. Así, se vuelven evidentes tanto las otras vidas como una amplia perspectiva sobre los diversos elementos que definen nuestra individualidad. Cuando el nivel de conciencia del Alma comienza a despertar en el cuerpo-mente, es posible reconocer fácilmente a aquellas personas de vidas anteriores y es probable que podamos atravesar más rápidamente cualquier tipo de karma que tengamos con ellas.

El Alma puede ser asimilada al Sol, y sus diversas reencarnaciones considerarse como planetas. Cada personalidad, desde su coordenada de espacio-tiempo, ve las otras vidas, ya sea como delante o detrás de ella en sus órbitas. Sin embargo, en un determinado nivel de desarrollo, el Alma puede experimentar esta cantidad de vidas, desde su perspectiva central o desde otra dimensión, como si ocurriesen en forma simultánea. Durante las etapas finales del viaje del Alma en el plano terrenal, se enfoca con mayor claridad el equilibrio de los factores psíquicos que abarcan todas sus vidas. Pueden visualizarse como un mándala, en el que el color y el significado de todos los detalles del diseño se interrelacionan para crear una composición de conjunto.

Las Almas están condicionadas por sus conceptos de la realidad, pero eventualmente necesitarán abandonar este apego a los dramas y conceptos que han compuesto sus visiones del mundo. A través de miles de reencarnaciones, las almas descubren cada vez más cosas sobre su sabiduría innata. Gradualmente, luego de numerosos experimentos -y con la tutela benévola de los Guías del Espíritu-, revelan su verdadera naturaleza «Ser-Conciencia-Dicha».

Quisiera compartir con ustedes el siguiente extracto de una lectura psíquica que -aunque es un tanto extensa- constituye una excelente ilustración de algunas de las pruebas que debe pasar un Alma en busca de su naturaleza espiritual.

Veo que tu deseo de desarrollarte espiritualmente es muy puro y sincero. Previamente has alcanzado aspectos más elevados de la conciencia, convirtiéndote en un ermitaño y dirigiendo tu atención totalmente hacia tu interior. Te es muy difícil existir en forma física. Eres muy sensitivo y las condiciones de este mundo te parecen repulsivas.
Sientes que debes estar separado del mundo para ser espiritual. Es esto lo que ahora te está frenando para impartir tu enseñanza. Necesitas comprender que puedes ser tan espiritual en el mundo como apartado de él. Observemos ahora algunas de tus vidas anteriores, para que comprendas mejor cómo se han desarrollado estos temas.

La primera que veo es una vida como santón hindú. En realidad, estoy recibiendo dos fechas, una en el siglo ix y la otra en el siglo XI. Aparentemente, repetiste el mismo patrón dos veces seguidas.
Observando tu vida en el siglo noveno, te veo como un hijo en una familia de diez niños. Tus padres son comerciantes en bastante buena posición. A medida que creces, escuchas historias y leyendas sobre santones. Te sientes cautivado y emocionado por estas historias de hombres que viven en las montañas, que doman tigres y hacen otras cosas milagrosas. De niño, sueñas con frecuencia con llegar a ser algún día uno de esos santones en las montañas... Te veo ahora a los veinte años, trabajando en el negocio de tu padre y sintiéndote atrapado. El mundo material te parece trivial y te aburres de él. Aún guardas sabiduría de tus hermanos monjes y su enfoque de Dios. Por otro lado, no sabes cómo comunicarles tus experiencias. Te veo meditando en el centro de energías increíbles. Las energías de Kundalini que habías despertado en tu vida anterior surgen nuevamente dentro de ti. Sin embargo, en la tradición cristiana no hay muchas maneras de comprender lo que está pasando en tu interior. Te conviertes en un devoto de la Virgen María. Le ofreces plegarias como la Madre Divina y te vuelves a ella para ser redimido.

Esta vez tu Alma está un poco más satisfecha luego de tu muerte y recibes una importante lección de algunos de tus guías acerca de los beneficios de trabajar y servir a la humanidad. Ellos te dicen que allí encontrarás el significado más profundo que satisfacerá tus anhelos. Te convencen de que sería una buena idea intentar esta vía. Te veo como un niño pequeño, el mayor de la familia. Esto sucede poco después de la primera mitad del siglo XV. Tu padre es impresor. Tienes una vida familiar normal, bien adaptada. Siento una atmósfera bávara; hay una cualidad exhuberante en tus padres. De muchacho, pasas bastante tiempo entre el material impreso y trabajas en la imprenta de tu padre. En aquella época lo que se imprimía era material religioso y tú desarrollas una fiebre abrasadora por la lectura. Cuando creces, continúas trabajando con tu padre, aunque también te veo yendo a los monasterios. Te interesa recolectar más materiales, para imprimirlos y así divulgar la palabra de las escrituras.
En esta vida te casas. Es difícil para ti intimar con otra persona. Veo que tu esposa es muy sensitiva, sumisa, dulce y depende mucho de ti. Sientes la presión de tener que hacerte cargo de ella. También tienes un hijo, un varón. Luego de algunos años te haces cargo del negocio de tu padre. Así que, allí estás, el responsable hombre de negocios, con familia. Esto representa para ti una carga enorme. Es demasiada presión y muy pronto disminuye tu ardiente deseo de imprimir libros religiosos y hacerlos accesibles al público. Comprendes que no estás cumpliendo tu intención de inspirar a las masas. La gente aún persiste en beber y continúa viviendo de la misma manera. Entonces, te desilusionas. Pasa el tiempo y tienes otro hijo. Te sientes cada vez más atrapado. No tienes salida, no te puedes deshacer del negocio. En realidad, no puedes ganarte la vida de otra manera y sientes obligaciones para con tu familia. Vives el resto de esta existencia sintiéndote infeliz y mueres relativamente joven.

A estas alturas, tu Alma está inmersa en la desilusión. Una vez más, no estás disponible para que tus guías te aconsejen y eres enviado inmediatamente de regreso al mundo envuelto en tus frustraciones. Llegas a Italia en tiempos de mucha inestabilidad política, una época en la que hubo una reforma en la Iglesia y todos los manuales están siendo quemados. Te veo involucrado en el asunto. Quieres reformar el mundo y purgarlo de todo. Por lo tanto, ésta fue una manifestación de parte de tu frustración y desilusión y la vehemente necesidad de buscar la pureza espiritual. Este fanatismo te consume totalmente. Luego de morir en esta vida eres como un lunático religioso.

Esta vez hay ira, una ira justa. Te veo teniendo una serie de enfrentamientos bastante serios con varios de tus guías. Ellos realmente te desafían y atraviesan tu ira, intentando mantenerte en contacto con la esencia dócil de tu naturaleza espiritual.
Dejas de lado por un tiempo el karma de aquella vida, y eres guiado a entrar a la vida en un cuerpo femenino. Se supone que en esta vida desarrollas tus propios aspectos femeninos, pero tú proyectas tu frustración y desencanto en tu papel de mujer. Así, consigues alienarte una vez más.
Más adelante, en tu vida actual, cuando comiences a actuar como maestro, encontrarás algunas de las mismas personas con las que te relacionaste en la Contra-Reforma. La naturaleza del karma es que tendrás que aprender a comunicarte, a cómo ser con ellos, de manera que los ayudes en lugar de alienarlos y condenarlos.

El cuerpo-mente es el vehículo, en tanto el Alma es el conductor. El Alma -aunque confusamente en un principio- funciona a través del propio ego a lo largo de muchas vidas, a medida que crece en conciencia de sí y de las dimensiones transpersonales del cosmos. El Alma vive todos los temas arquetípicos asociados a los chakras. La colección completa de estos patrones de desarrollo puede considerarse el laberinto en el que el Alma -eventualmente- penetra los misterios de su Ser, para recibir la iniciación final.
Hasta ahora hemos asociado el asiento de la identidad individual con el propio ego. A estas alturas, resulta evidente que la sensación fundamental de separación proviene del nivel del Alma. Este «yo» se proyecta al cuerpo-mente desde el Alma que vive dentro de él, en las diversas reencarnaciones. Es sólo durante los momentos finales del Alma que este «yo» se vuelve cada vez más transparente.

Extracto del libro de Charles Breaux - Viaje a la Conciencia