Acuario / Leo

 

 

Nodo norte en Acuario Nodo sur en Leo

En la vida anterior fuiste el rey, el mejor, el gran ser que iluminaba todo y a todos. Estabas centrado en tu propio ego, en tu poder, en tu magnífica personalidad.

En esta vida, sin que tu lo desees, aflorarán comportamientos arrogantes, orgullosos, vanidosos e intolerantes. De pequeño/a, seguro que te habrán dicho que eras el primero/a.

En esta vida tienes como programa ser más humilde, más tolerante más comprensivo. Tienes que aprender a matar el rey que hay dentro de ti haciéndote más vasallo, más humilde, más proletario. Tienes que aprender a integrarte en el grupo, sin dar la nota.

En la vida anterior padeciste del corazón, por lo que tienes que tener en cuenta, que la grasa, los ateromas circulatorios, pueden darte afecciones cardiacas. También puede molestarte un poco la espalda en la zona dorsal y además puedes tener debilidad en rodillas y mala circulación en las piernas.

EN RESUMEN, NO HAY QUIEN TE AGUANTE, ERES INTOLERANTE, ARROGANTE Y VANIDOSO. PERO SEGÚN PASA EL TIEMPO, APRENDERÁS A SER MÁS AMIGO, MAS TOLERNATE, MAS TRANQUILO.

EL PROBLEMA ES QUE A VECES NECESIAS A LOS DEMAS PARA VIVIR Y OTRAS VECES NO AGUANTAS A NADIE Y TE CIERRAS EN TI MISMO.

 


 

Estos nodos representan el conflicto entre la vida per­sonal y la dedicación impersonal a la humanidad. El nodo sur en Leo simboliza las vidas anteriores en las que muchas cosas se resolvieron alrededor del sí mismo. El nodo norte en Acuario señala hacia un futuro al servicio de la humani­dad donde el individuo asumirá el papel de «aguador», de tal modo que puede llegar a ser un instrumento en la cru­zada en favor de la evolución del mundo. Pero antes de lo­grarlo el individuo se tiene que enfrentar al enorme poder del nodo sur en Leo.

A partir de encarnaciones pasadas, el individuo tiene tendencia a mirar con altanería a otras personas, mostrán­dose condescendiente con sus pensamientos e ideas. Exis­te en él un intenso orgullo que le induce a citar a las perso­nas importantes que ha conocido, así como a diseñar su vida de tal modo que sea visto y conocido por hallarse en compañía de personas especiales. Establece una clara se­paración entre realeza y hombre común, colocándose él mismo u otros cercanos a él sobre pedestales. Al verse co­mo el punto central del universo, considera su poderosa voluntad como el medio para alcanzar sus ñnes, antes que para ajustarse a una honesta aceptación de la vida.

Ahora su karma consiste en aprender a caminar ligera­mente, sin dejar huellas, pues en esencia se trata del diri­gente preparándose para abdicar de su trono.

El ego de su vida pasada asoma constantemente su fea cabeza, impidiéndole alcanzar la misma felicidad que busca.

Estos nodos causan grandes dificultades en el matrimo­nio, pues el individuo experimenta una fuerte tendencia a dominar a quienes se hallan cerca de él. Cuando no puede hacerlo se convierte en un completo ermitaño, liberándo­se de toda responsabilidad, impulsado a ello por el enorme disgusto que experimenta.

Aunque es capaz de pedirle consejo a los demás, tiene que hacer las cosas de acuerdo con su propio estilo.

Sus mayores conflictos se centran alrededor de lo que es artificial y lo que es real. En su nodo sur en Leo hay tan­to romanticismo similar al mártir, que le resulta fácil si­tuarse en el papel de Don Quijote luchando contra los mo­linos de viento.

Tiene que aprender a despojarse de las máscaras, des­cubriendo en último término que las situaciones de digni­dad centradas alrededor del ego proceden de los hábitos de vidas pasadas y que ahora contribuyen muy poco en aportarle cualquier clase de felicidad.

Se muestra muy protector para con quienes le son muy íntimos y queridos y, no obstante, tiene una extraña ten­dencia a vagar, encontrando durante sus viajes a muchos de los niños desamparados por la sociedad. Descubre nue­vos horizontes que explorar y conquistar precisamente en esas regiones remotas donde la sociedad pasa por alto sus posibilidades existenciales.

Se halla destinado a pasar una parte de su vida solo, ya que su carácter único resulta demasiado imperativo como para ser fácilmente aceptable para la mayoría de las perso­nas. Aunque disfruta consiguiendo que los demás reconoz­can y aplaudan sus grandiosos logros, no puede evitar el desafiar a la gente. Su alma recuerda un sentido de orgullo que ahora le impide comprometer su dignidad.

Si se le ofrece la causa correcta, sacrificará por ella incluso su vida entera. De los demás no le interesa tanto su simpatía como la admiración que sus hazañas gloriosas despierte en ellos.

Experimenta repulsión por la mediocridad, viendo en ella una amenaza que se cierne sobre su permanente im­pulso por alcanzar lo más alto.

Si pertenece al tipo negativo puede llegar incluso a uti­lizar a las personas para alcanzar sus fines. Los amigos, los vecinos y los parientes se convierten en peldaños que le ayudan a elevarse hacia el éxito.

A través del nodo norte en Acuario aprende a superar su sentido de prestigio procedente de sus vidas pasadas, y desarrolla el concepto de la hermandad universal. En úl­timo término tiene que verse a sí mismo como parte de una esfera cósmica mucho mayor en la que su papel con­siste en compartir las cargas de la evolución humana. Al­canzará su máxima felicidad cuando sea capaz de colocar a un lado sus propias necesidades, situando en su lugar una nueva actitud humanitaria hacia todo lo que ve a su al­rededor.

Debe olvidar el orgullo y buscar nuevos horizontes ori­ginales, independientemente de lo excéntricas que puedan parecerles sus ideas a los demás. A través de su nodo norte se le concede la promesa de una aventura única por medio de la cual podrá hacer una contribución importante al pro­greso de la civilización.

La posición de la casa del nodo sur indica el aspecto de la vida que resulta demasiado pesado para compaginarlo con el deseo de alcanzar éxito personal. La posición de la casa del nodo norte muestra cómo puede el individuo libe­rarse de las cadenas del ego de sus vidas pasadas, aceptan­do la misión en favor de la humanidad por la que está des­tinado a recoger su cruz.