Géminis / Sagitario

Nodo norte en Géminis — Nodo sur en Sagitario

En la vida anterior estabas todo el día en las nubes. Eras medio monje, medio filósofo, medio despistado y desde luego te tomas la vida desde el lado de la aventura, de los viajes, de la filosofía, de los horizontes lejanos, utópicos e inalcanzables. Eras medio monje, medio filósofo y desde luego no ponías los pies en el suelo.

En esta vida te dice el espíritu que tienes que ser más práctico, más preciso, que ya no vale actuar por fe. Ni por que Dios lo dice, Ni estar en el aire. Tienes que buscar en los libros, en la lógica, en la inteligencia. Tienes que valorar la razón por encima de la intuición.

En la vida pasada seguramente cojeaste, por tanto las piernas y el riego sanguíneo en las mismas pudieron darte problemas. También tenías una alta predisposición a intoxicarte. Los pulmones, y si eres mujer, las mamas, te dieron guerra, por tanto estos órganos deberán ocupar tu tiempo y tu cuidado.

EN RESUMEN: TIENES QUE PREGUNTARTE, SI ERES MAS MONJE O MAS BIBLIOTECARIO, SI QUIERES SEGUIR EN LAS NUBES O PONER LOS PIES EN EL SUELO. TIENES QUE TERMINAR DE UNA VEZ LOS ESTUDIOS.

SIEMPRE ESTARAS DE LA CECA A LA MECA, SIN SABER A QUE DEDICARTE O QUE HACER, SI ABRAZAS UNA IDEA O UNA FILOSOFIA, AL DIA SIGUIENTE LA CAMBIARAS. SABRAS DE TODO Y DE NADA. CON EL TIEMPO TE HARÁS MAS ESPIRITUAL, MAS UTOPICO, MAS FILOSOFICO Y BUSCARÁS ROMPER EXQUEMAS PARA SALIR A LUGARES, FILOSOFIAS Y SITUACIONES LEJANJAS, DISTINTAS Y ARRIESGADAS.

¡A VER SI TE ACLARAS DE UNA VEZ O TE DECIDES DEFINITIVAMENTE!

 


 

 

Aquí, el individuo recibe una invitación para unirse a la sociedad. Su alma ha llegado a esta vida con un residuo de salvajismo procedente de una encarnación pasada. Como resultado de ello, la persona no está acostumbrada a apreciar el punto de vista de los demás. La continuación kármica de una fuerte actitud virtuosa hace que le sea difí­cil ser un juez justo para con sus propias acciones. Y en este sentido su vida es excesiva. Se siente atraído todavía por la existencia natural sin formalidades, y se alejará mu­cho de su propio camino con tal de evitar que se le impon­gan cualquier tipo de restricciones sociales.

Está habituado a ser un espíritu libre y trata desespera­damente de conservar a toda costa su sentido de la liber­tad. Ya esté casado o no, el recuerdo de su actitud adoles­cente hará imposible que los demás se le acerquen dema­siado.

Al creer que las acciones hablan en voz mucho más alta que las palabras, hace que su vida actual se convierta en un caleidoscopio de apresurada actividad. Siempre trata de hacer demasiadas cosas a la vez, extendiéndose hacia to­dos lados de un modo tan tenue que llega a perder de vista cualquier tema central vital.

En las encarnaciones pasadas funcionó con grandes re­servas de energía nerviosa. Pero, a pesar de todas sus acti­vidades, todavía no ha aprendido a enfocar su atención so­bre ninguna área concreta. En esta vida sigue buscando conveniencia, encontrándose continuamente como una víctima de atajos que luego tienen que ser recorridos de nuevo.

Al no  estar acostumbrado a todas las demandas que plantea la sociedad, trata de eludir la responsabilidad. Tie­ne la sensación de que si pudiera solucionar con la mayor rapidez posible todos los asuntos que tiene entre manos, experimentaría la libertad que la sociedad está tratando de arrebatarle. Así pues, se pasa la mayor parte de su tiempo tratando de liberarse. No se da cuenta, sin embargo, de que cada acción crea una reacción igual y opuesta. Como resultado de ello lo que hace en realidad es aprisionarse a sí mismo más de lo que estaba antes.

Su naturaleza siempre es algo primitiva. Si se muestra egoísta lo hace inocentemente. Si pisa a otro al avanzar, lo hace porque no se había dado cuenta de que estaba allí. Siempre parece pasar por alto lo evidente, totalmente ig­norante de las circunstancias inmediatas que le rodean. Cuando se encuentra en situaciones sociales, se muestra tan poco experto que parece ser el proverbial «toro en una tienda de porcelana china».

En la vida actual está aprendiendo a mezclarse con la sociedad de la que se está beneficiando. No obstante, te­meroso aún de las reacciones de la gente, vive su vida en el margen de la rueda, atreviéndose sólo ocasionalmente a acudir al centro para regresar rápidamente a su lugar.

En las experiencias de sus vidas pasadas con la gente le faltó completar los aspectos de cooperación, sociabilidad y tacto. Ahora se esfuerza por alcanzar la sofisticación. To­davía no sabe cómo ver un reflejo claro de sí mismo, pues no comprende que toda moneda tiene siempre dos caras. A través de su nodo norte en Géminis pasará ahora por experiencias que le obligarán a ver las dos caras de cualquier tema.

En esta vida se halla destinado a aprender qué aspecto tiene el mundo a través de los ojos de los demás. Antes de poder comprender por qué la gente no parece escucharle; tiene que ponerse primero en su lugar. En último término, terminará por darse cuenta de que todas las cualidades ne­gativas que ha estado adscribiendo a los demás son en el fondo cosas que él mismo no ha llegado a comprender en sí mismo.

A veces, se comporta como alguien que grita en la sala de lectura de una biblioteca. No importa lo sofisticado que pretenda ser  queda aún tanta crudeza de sus vidas pasadas que ésta no tendrá más remedio que surgir en los  momentos más inoportunos. Eso le desconcierta tanto que toma la decisión de pulirse prestando atención a sus ma­nierismos, hábitos, comportamiento público y, sobre todo, a su modo de hablar.

A través de su nodo norte en Géminis, empleará la ma­yor parte de la energía de su vida en aprender el arte de la comunicación. Ahora experimenta la necesidad de edu­carse a sí mismo, de tal modo que pueda establecer una identidad en la sociedad.

En algún momento de su vida actual se verá enfrentado al conflicto de tener que vivir en la ciudad (Géminis) o en el campo, (Sagitario) Mientras que su naturaleza básica durante tantas vidas le hará sentirse mucho más cómodo en un ambiente campesino, puede aprender mucho más adaptándose a la nueva experiencia de afrontar la vida ur­bana.

A través de este nodo norte en Géminis, tiene que aprender a respetar diplomáticamente los derechos de los demás si quiere ayudar a preservar una sociedad que a él le pareció poco importante en vidas anteriores, pero que en esta vida le resulta necesaria para su propia supervivencia.

Aunque su cuerpo le pide a gritos la práctica de depor­tes, del contacto con la naturaleza y de una vida primitiva, su mente terminará por dirigirle hacia el estudio de las pa­labras, del lenguaje y de un reflejo de su autoexpresión, de tal modo que empezará a convertirse en una parte rn^e hu­manística de la cultura en la que vive.

Es como el caballo salvaje que trata desesperadamente de no ser domado y que, sin embargo, se pregunta cómo será esa experiencia. En medio de esta aparente paradoja se convierte en un mensajero de las mentes inferior y supe­rior para todos aquellos que entran en contacto con él. Sus encarnaciones pasadas le permitieron alcanzar una com­prensión natural del universo. Su misión actual no se refie­re únicamente a sí mismo, sino que también comprende la tarea de extender la comprensión alcanzada a los millares de personas que se cruzan en su vida. En ello radica la ra­zón mística de su eterna inquietud. ¡Tiene mucho que de­cir y mucho terreno que abarcar!

La posición de la casa del nodo sur muestra el aspecto de la vida en el que el residuo de las encarnaciones pasadas sigue impulsándole hacia el deseo de seguir siendo un espí­ritu libre. La posición de la casa del nodo norte en Géminis indica la puerta que debe atravesar para experimentar las ventajas de la cultura humanística civilizada  a la que está destinado a unirse.