Sagitario / Géminis

 

 

Nodo norte en Sagitario — Nodo sur en Géminis

En la vida anterior fuiste lógico, pragmático, lector de todo tipo de libros. Tomabas las decisiones en función de los que pensabas. Eras a su vez indeciso, cambiante, inseguro, con doble personalidad. En la vida anterior eras muy inteligente. Hablabas mucho y la fé, lo religioso y lo filosófico no eran precisamente algo que te interesara. Es posible que en alguna vida te dedicaras a la enseñanza o a la escrutura.

En esta vida te dice el espíritu, que tienes que aprender todo lo contrario, es decir, a valorar la fé, a romper límites, a ser más espiritual, mas religioso o más ético. La respuesta no esta necesariamente en los libros, sino en la fe, en la expansión de la conciencia, en la imaginación. En esta vida tienes que conseguir terminar los estudios, puesto que te costará mucho. O bien habiéndolos terminado, no te dedicarás a ellos.

Eres el eterno buscador. Si te apuntas a una filosofía, luego la dejas, luego la razonas y vuelves a dejarla, para meterte en otra. Cambios, movimiento, inseguridad pueden ser la tónica de tu vida. En España, se suele decir que te comes mucho el coco.

En la vida anterior tuviste problemas en el pulmón. Conviene por tanto que no fumes, puesto que tus pulmones y bronquios son débiles, y si eres mujer también puedes tener problemas en las mamas. También la circulación en piernas puede ser un punto débil, heredado de la vida anterior.

EN RESUMEN NO SABES SI ERES BIBLIOTECARIO, CON CABEZA CUADRADA RACIONAL Y PRAGMATICO, O UN MONJE FILOSOFO, ESPIRITUAL Y VIAJERO. EN LA SEGUNDA PARTE DE LA VIDA GANARÁ EL MONJE, EL FILOSOFO Y EL VIAJERO, INCLUSO TE PUEDE INTERESAR LAS FILOSOFIAS INDUISTAS Y VIAJARAS MUCHO.

 


 

La palabra clave aquí es «promesa». Durante vidas enteras, este individuo se ha visto enredado en dualidades que han tenido como resultado una actitud de indecisión. Ha intentado serlo todo para todos y, en consecuencia, se ha visto abocado a la superficialidad.

Ahora tiene que aprender fuertes lecciones kármicas en los aspectos de la lealtad y la fidelidad. Finalmen­te, comprenderá que ai representar ambos extremos contra el centro no hace más que quedar atrapado en medio del bocadillo, capturado por la tenaza. A pesar de todo, conserva un temor procedente de sus vidas pa­sadas a comprometerse a fondo con alguno de los dos extremos, pues ve la verdad y la justicia en ambos, al me­nos a nivel superficial. Sigue creyendo que ei compromi­so definitivo con una de las partes le produciría la sensa­ción de haber perdido la oportunidad inherente a la otra parte.

Esta habilidad para no comprometerse le permite ajus­tarse constantemente para adaptarse a las necesidades del momento. Sus colores cambian con el ambiente que le ro­dea, como le sucede al camaleón.

En encarnaciones pasadas no discriminaba en exceso, sabiendo que en el fondo no importaba su afiliación, ya que, de todos modos, nunca se entregaba por completo. Ahora oscila como un péndulo impulsado por la brisa, dis­puesto a dejarse llevar por el viento, pero sólo durante un breve espacio de tiempo.

Se convierte a propósito en instrumento de los demás, aunque sólo sea por un momento, y parece estar de acuerdo con ellos, de modo que se puede sentir momentáneamente aceptado y como formando parte de algo.

Su sentido de autoidentidad a través de sus numerosas vidas no se ha convertido simplemente en una división úni­ca, sino que se ha llenado con las cuestiones de todas las personas con las que ha estado en contacto. Como quiera que han intervenido tantas personas en la formación de los bloques que configuran su personalidad, le resulta imposi­ble ser otra cosa que no sea un hipócrita.

Cuando habla su expresión facial así como el lenguaje de su cuerpo cambian de una frase a otra, adoptando el as­pecto de la persona que está tratando de hablar como si sus palabras fueran cosecha propia. En realidad, cada vez que hace una afirmación positiva y definida sus ojos examinan a los demás para ver si han aceptado sus palabras como una verdad. En caso contrario no le importa demasiado porque entonces empezará a hablar incesantemente, ha­ciendo una afirmación tras otra, con la esperanza de que algo de lo que dice sea aceptado como válido.

Le encanta la actividad y se siente muy nervioso e in­quieto cuando las circunstancias le hacen sentirse encerra­do o atascado.

Siempre está sobreprogramado y se esfuerza por cum­plir con los millares de detalles y personas que llenan su vida. Siempre tiene muchas cosas que hacer y, sin embar­go, al final del día se siente distraído de su propósito.

En las encarnaciones pasadas nunca desarrolló una gran capacidad para prestar atención durante mucho tiempo. En consecuencia, se pasa una buena parte de esta vida cambian­do constantemente de parecer acerca de todas las cosas.

En un momento determinado se verá enfrentado al conflicto sobre si vivir en una gran ciudad o en el campo. En realidad, el conflicto se plantea entre la continuación de su necesidad pasada de vivir con gente y su deseo pre­sente de alejarse de la gente.

La dirección no aparece a una edad temprana. Con mayor frecuencia surge a través de la ayuda de los padres o de una persona mayor que le sitúa en el curso que ha de se­guir. Habitualmente, esto sucede después de los veintio­cho años.

Por debajo de todo ello se muestra inestable; ha estado tan ocupado viendo las sombras grises en todo, que ahora tiene dificultades para ver la luz de la verdad en sí mismo.

Para este individuo la mayor tarea de la vida consiste en buscar un conocimiento más elevado. A través del nodo norte en Sagitario tiene que aprender que, para ser capaz de ver la verdad, el hombre tiene que convertirse antes en verdad él mismo.

Llegará lejos si aprende a hablar a partir de su mente más elevada ya que el significado esotérico de todo lo que dice terminará por mostrarle su identidad real.

Cuando empiece a engranarse con el pensamiento tras­cendental, alcanzará también una unión espiritual dentro de sí mismo.

Pero primero tiene que elaborar su karma de perpetuas trivialidades, hasta llegar a comprender que participar en los chismorreos es el mayor pecado que puede cometerse contra la libertad. Después, debe volverle la espalda a to­dos los residuos del pasado sobre una pretendida sofisticación, para tratar de alcanzar todo aquello que sea real y na­tural. En último término, acaba por comprender que aun cuando toda moneda tiene dos caras, sigue siendo la mis­ma y única moneda. Una vez haya desarrollado esta pers­pectiva de visión, será capaz de transformar el conoci­miento que ha adquirido en una sabiduría divina.

La posición de la casa del nodo sur muestra el aspecto en el que los conflictos de la personalidad de la encarna­ción pasada siguen acosando la mente inferior. La posición de la casa del nodo norte muestra las formas en que se puede desarrollar la conciencia más elevada para convertirla en un vehículo que le permita elevarse por encima de todo tipo de conflictos.

La evolución de su vida presente le liberará de la inde­cisión, dándole en su lugar fugaces visiones de la verdad universal.