Trascendencia de la familia biológica

Por supuesto, el trato con la familia biológica en personas adultas dice mucho de cómo se está acercando una persona a su propio corazón. Ahora mismo es un momento revolucionario, porque lo heredado es una tierra hostil, que está inmersa en cambios de nueva energía, para revertir un tiempo destructivo que hay que parar.

Este periodo de elevación, es el momento de trascendencia de la mente/corazón, y eso implica un determinado discernimiento. Uno tiene que plantearse cuál es la semilla propia, la razón de la propia existencia, y ello se lleva mal, la mayoría de las veces, con los roles que te han sido impuestos por la propia familia biológica.

Existen muchas ideas sublimadas sobre la pureza de los niños, ciertamente cuando uno nace las energías cósmicas, o vamos a llamarlas las energías del propio alma están con los niños, son visibles, pero a los cuatro años, cuatro meses esa alma empieza a ser protegida por lo que en sánscrito se llama (Sanskhâra) coraza, y es cuando la personalidad propia del niño emerge. Personalidad que aflora para proteger la propia esencia de las personas. Porque el ego protege la esencia. Justo en ese momento es cuando los niños se preparan para desempeñar un rol social, y se escolarizan.

Existen almas muy elevadas, pero los bloqueos son mayores en este tipo de almas, pues ese bloqueo generalmente estará en correspondencia con la propia sensibilidad del niño.

Hay un periodo de implantación del alma/corazón para cada persona , el alma se va adaptando al nuevo cuerpo lentamente, cuanto más evolucionada, la adaptación al nuevo cuerpo que le va a transportar en su vida en la tierra, será más suave. Más adelante se empieza a desarrollar el alma/mente en el niño, ambas energías se van a complementar a lo largo de la vida. Existirá una fricción entre ellas. Y de esa fricción dependerá la trascendencia hacia la persona que será.

Esto es independiente de lo que pasa con la familia biológica. En todas las épocas en las que la personalidad se afianza las peleas con la familia biológica suelen estar presentes y eso será así

a lo largo de toda la vida de la persona.

Es obvio que cuando uno nace en una familia, esta te cubre con una red de seguridades que tienen que ver con las ideas y el nivel de trascendencia de los padres. Aún en el supuesto de que las ideas sean muy acertadas, no dejan de ser el paradigma de los padres, y el niño viene a otra época y otras necesidades y lo tendrá que hacer con su propia esencia y ego. Y por supuesto trae su propia información como alma.

¿Hasta cuándo tienen derecho los padres a imponerte sus criterios? Dependerá de cada individuo y lo fuerte que sea su recuerdo de su alma/corazón. Si ese recuerdo es fuerte, las peleas con los padres están servidas.

Es decir, del mismo modo que no dejamos que nos digan qué ropas tenemos que poner o cómo debemos vestirnos, no deberíamos dejar que los demás elijan nuestro fondo de armario en lo que se refiere a emociones y estados de ánimo.

Cuanto más te peleas con tus padres, mas adquieres su propio ropero. Y si obedeces por tamas (pereza, dormidera), e incluso imitas por tamas, es que realmente tu alma/corazón no es muy fuerte.

*El paradigma de los padres se toma en muchos capítulos de los que no somos conscientes.

Por ese motivo, las personas tienen esa tendencia a seguir, y seguir buscando refugio en los padres hasta bien adultos…Intuyen que en aquella época perdieron alguna información valiosa, y hay algo biológico que los lleva a pensar que es allí donde está la fuerza para entender, pelear, rescatar, etc…

El proceso se hace muy tortuoso. Por eso pienso que la rebeldía es un estado natural de las almas más evolucionadas. Conformarse, es volver a leer el mismo capítulo una y otra vez.

HASTA EL MOMENTO PRESENTE LA EVOLUCIÓN SE HA MOSTRADO FAVORABLE AL FORTALECIMIENTO DEL EGO.

Y la enseñanza de los precursores hablaba en ese sentido…así que todos estamos impregnados de hábitos, rutinas, miedos, búsqueda de seguridades a ultranza que tienen que ver con su universo metido en la escasez emocional. El deseo de acaparar y de triunfar estaba inmerso en la sociedad y ese deseo es ilimitado, lo que ha llevado a auténticos niveles de usura. Cuando comienza el desarrollo de los viajes por mar la colonización empieza y el reparto de otros continentes, con el comienzo de la conquista de la navegación aérea se empieza otro tipo de colonización de ideas y conceptos.

Los últimos siglos han sido la preocupación por dominar los elementos, el agua y la navegación, el aire y la navegación aérea, la tierra y la supervivencia en ella. De esa manera lo único que ha crecido es la búsqueda de una seguridad material que ha estado reñida con el reconocimiento de la propia esencia. Uno no pude seguir a dos señores a la vez, así que si uno se vive suplementando su ego, lo hará a costa de la esencia.

En los movimientos pseudoespirituales, está impresa esa búsqueda de seguridad del ego, por eso han triunfado las doctrinas de anuncio de un nuevo paradigma que tenía que ver más con la necesidad de una certidumbre para el futuro, y ello ha dado lugar a todo tipo de teorías sobre el cambio, “que supuestamente vendría solo”, y eso es una burla. Se ha hecho esta búsqueda desde “me voy a salvar” y lo que sucedió es que las personas que pensaban que algo muy definitivo iba a pasar en el 2012, solo se refugiaron en teorías absurdas que han buscado seguridad personal desde el miedo y la oscuridad, y lo que ha dado como resultado desencanto, pero sobre todo porque en la búsqueda encontraron aquello con lo que resonaban, oscuridad. Oscuridad anunciada que se llevaría lo malo del planeta y se salvarían unos pocos o unos cuantos. En realidad hay un cambio en marcha, pero es cambio es el que tu decidas en un momento de sombras, dudas y totalitarismos de todo tipo. Y la pregunta es: ¿Que tú decide sobre ti?

Nada más lejos de la realidad esperar un cambio en cualquier dirección, un cambio que vendría milagrosamente. El cambio es personal y es traído por la fuerza del discernimiento. (La fuerza de la espada y la luz de la razón), que señala lo que ya no puede ser más. Y lo vemos porque se conoce porque ha sido soportado. En todos los movimientos espirituales he visto personas negando la realidad a fuerza de hablar de aceptación desde sus zonas de confort. He visto muchas personas hablando de aceptación sin saber nada de lo que eso significa. Porque la aceptación es algo nada pasivo.

Así que, inmersos en un cambio individual, que si es cierto lo propicia la nueva energía, que pone luz en la sinrazón y en los desmanes, el alma/corazón, y el alma/mente están en un momento revolucionario. El alma corazón se abre a nuevos paradigmas, y el alma/mente está inmerso en una observación exhaustiva de que es lo que no casa de los capítulos vividos con la nueva energía. Es decir dejando partir al tiempo que se implementan nuevos retos personales.

Cambiará también el colectivo en la medida que un grupo de almas al principio, y otro después y así al final muchos, aceptarán la incertidumbre de nuestro tiempo, y patearán refugios inciertos buscando la tan ansiada trascendencia, porque tendrán un miedo irracional de vivir lo que se vive sin preguntarse. Y se servirán de la incertidumbre para entender que no hay nada fuera que cambie en la buena dirección, si uno no lo hace escuchándose en primer término a uno mismo, y aceptando la propia manera de vivir lamentable. Si lamentable, y si no lo es, es porque sigues en una zona de confort que no ha sido tocada. Pero este siglo ha empezado dejando a la mayoría sin zonas de confort a costa de minorías y élites que se han adueñado de los recursos de todos. Es cierto que la conciencia se graba en la incertidumbre, y por supuesto es un momento de grabar conciencia.

Y la trascendencia está más cerca de la aceptación de que no hay sitio donde refugiarse que no sea la propia reconstrucción de la persona que uno es, es decir acercándose al alma/corazón y dejando partir el alma/mente, donde uno está saturado de las propias razones para la existencia, de las de la propia familia o raza y condiciones vivenciales adquiridas.

De momento no he hablado del Ser o la esencia, solo del alma como base de datos que se abre ante los desafíos del nuevo tiempo.

Es decir se trata de romper con la conciencia basada en lo material (ego, familia, relaciones, etc...), para acudir al RECONOCIMIENTO de la propia conciencia basada en el corazón. Ese corazón no deja de ser un ego, yo siempre digo que para trascender el ego uno tiene que tener un ego estructurado. No se puede desmontar lo desconocido. Pero ese nuevo corazón tendrá que ver con el ego propio, ese que protege la esencia propia, donde uno sin duda se va a equivocar, pero lo hará siguiendo un camino propio donde reconocerse y donde aceptar las propias lecciones de los propios errores.

Desde luego estamos en un momento muy difícil, de grandes consecuencias catastróficas por nuestros actos egoístas, pero por lo tanto en un mejor momento para saber que errores no deben ser cometidos de nuevo.

No se puede trascender aquello que desconocemos, y no se puede trascender lo no visto porque no nos hemos atrevido a experimentar. En todo caso si las personas tienen miedo por las experiencias no vividas es que están luchando con o contra el paradigma de sus padres, en los dos casos están detenidos en el pasado.

Sujetos a la dormidera de un determinado tipo, que la mayoría de las veces es compartida por la propia familia biológica y el medio donde nos hemos desarrollado, no hemos vivido las distintas etapas re-constructoras en nuestra vida de la manera más acertada. La adolescencia en mi opinión es una etapa reconstructiva, porque uno lucha por salir de las imposiciones, y la mayoría de las ocasiones lo que uno se encuentra es su propio miedo a trascender este medio donde se ha desarrollado, totalmente amueblada por el paradigma de su familia biológica, pero en esa etapa uno ve algo de sí mismo, muy fuerte.

En este momento la raza humana está en una etapa adolescente. Primero hemos pasado por la infancia más atroz, desde la obediencia asumimos las herencias, luego nos hemos rebelado en una etapa púber y casi se destruye el planeta, todo el mundo haciendo lo que le daba la gana dentro de sus propias limitaciones sin ninguna responsabilidad con el resto, y ahora toca entender que hay que romper lo que no sirve, y ver con que fuerza interior contamos cada uno para sumar con todos. Por eso considero que esta es una etapa adolescente.

Así que estaremos inmersos en una trasformación interna que se hará paso a paso, y con el límite de tiempo personal de cada uno. Cada cual debe enfrentarse a su propio legado, y ese no está fuera de nosotros, es un asunto interno de cada uno.

Es más fácil asumir el propio legado con personas que están en lo mismo. Y no siempre eso se hace desde la cercanía de la familia biológica. En este sentido considero que uno debe luchar por asumir sus propios retos fuera de ella, y luego volver renacido. Lo que no significa el abandono de la propia familia, pero si la distancia prudente y el respeto a la propia libertad hasta donde sea necesario frente a ella. Por lo demás uno no debería intentar despertar a los dormidos, pues el tiempo llegará para ellos cuando estén preparados.

ES UN TRANSITO QUE HARA CADA PERSONA Y AL FINAL LO HAREMOS ENTRE TODOS.

Si cada persona está inmersa en su propia conciencia personal, ¿cómo es que lo haremos entre todos?

Esto es lo que reconozco como el nuevo paradigma, la necesidad de mirar hacia dentro estará en todas las almas/corazón, porque estamos amenazados con una desaparición del ser humano, no del planeta, que sin nosotros se reconstruiría mucho más fácil y en menos tiempo. El niño que hemos sido ha sido un gran depredador, y el planeta está en unas condiciones lamentables. Si lamentables, porque de alguna manera todos soportamos los desastres que han venido y los que se avecinan.

Para todos nosotros el crecimiento en la tierra ha sido una brutal caída en la oscuridad. Primero porque todos hemos perdido la conciencia de nosotros mismos y cedido ese poder a fuerzas oscuras con las que supuestamente no podíamos lidiar. Me dicen algunas personas cuando hablo de esto, si no ha sido siempre así. Y les digo pues no, para mis abuelos campesinos las fuerzas oscuras eran las tormentas, pero ellos crecían en solidaridad amparándose los unos en los otros. Yo he visto auténticas escenas de unidad en la casa de mis abuelos. Cuando las mujeres cantaban mientras tejían las ristras de maíz. Lo hacían todas juntas para que les resultase más fácil el trabajo y más placentero también. Cuando llegaba la matanza y hacían el embutido, lo hacían todos juntos. Se turnaban para el pastoreo de los rebaños cada mes le tocaba a una familia distinta y se cuidaba el rebaño del resto....

Siempre que vuelo atrás recordando se abre mi corazón con toda aquella información de cooperación, que hacía de las personas mejores personas, se retroalimentaban entre sí, en lo mejor de cada una.

En las últimas décadas se aumentó la presión de la separación, esa conciencia basada en el ego que trae como consecuencia que todos nosotros estamos separados entre nosotros.

Separado frente a poderes que nos llevan a pensar cada día que somos impotentes y que poco podemos hacer.

Por otro lado, hay un mal de mayor grado, que hace a las personas ser dependientes emocionales de supuestas figuras que se anclan en esta idea de separación, una idea absurda de lo que es la excelencia, y una deslegitimación del amor. Se habla de un amor basado en la admiración, en la usura de determinadas cualidades que poseen los demás. Un amor identificado con la idea de que completarse a uno mismo está basado en la competencia.

Nada más lejos de la realidad.

Ha hablado de una vida rural basada en el colectivo, con la industrialización llega un miedo y una oscuridad del paradigma individual, aunque surjan los movimientos de tipo social, o justo por eso.

Tal vez porque cuando una etapa comienza, un nuevo tipo de coraza es necesaria. Pero aunque ellos movimientos sociales hayan triunfado en la primera etapa del sigo XX sobre todo, lo que realmente define es siglo y lo que llevamos de éste, es un individualismo feroz.

Que nos lleva a dudar de nosotros mismos y nuestra propia maestría que ha abundado en la idea de existencia separada, y que como consecuencia nos hace olvidarnos de nuestros propios valores, es decir el propio corazón, pues éste se reconforta siempre con los demás, siempre con la otra persona o frente a la otra persona.

Por supuesto que ese espacio individualista era necesario, todos nosotros nos hemos revelado contra nuestros padres, de una manera que no han conocido las generaciones posteriores, porque de esa rebeldía surgieron todo tipo de lesiones, y luego retrocedimos tratando de evitar que nuestros hijos pasaran por lo mismo desde una conciencia culposa.

Les hemos donado el miedo a la rebeldía o mejor el miedo a las consecuencias de la rebeldía, cuando ella nos había llevado a entender aspectos fundamentales de nuestra esencia.

Pero el camino andado está andado. Hay que rebelarse pero por supuesto, desde la madurez de que con la rebeldía se pagarán precios. Hay que decirles a los hijos, que se van a equivocar, que deben equivocarse, que deben experimentar.

Pero lamentablemente los padres trasmitimos a los hijos una conciencia basada en el ego, que no quiere que ellos repitan los mismos errores.

Los niños beben de un solo trago el entorno directo de las personas adultas que tienen alrededor, y no de lo que les dicen sino de lo que hacen delante de ellos.

El niño aprende a guardar su propia conciencia, y si acaso parte de ese potencial sale en la adolescencia de una manera desordenada.

Así que unos padres que hayan vivido y experimentado su propia adolescencia son lo más adecuado para entender un hijo que reivindica de manera desordenada la suya.

La mayor parte de los padres quieren dar amor a sus hijos, pero les donan todo su miedo. También una sensación de anhelo de no haberse permitido experimentar su alma/corazón.

Por eso es tan importante que los padres se formen espiritualmente para reconocer en sí mismos sus frustraciones y sus niveles trascendidos. Es importante que los padres se atrevan a cualquier edad a reconocerse a sí mismos con lo que haya y con lo que no haya de verdad en su existencia.

Si no los padres dan una información errónea confundiendo el “te amo” con el “te necesito”, el “te admiro” con “esto es lo que quiero de ti”.

Digamos que en esas hemos estado y ha dado como resultado personas violentas, inmaduras y arrogantes. Incapaces de reconocerse en su propia maestría.

La propia maestría emerge en la fricción del alma/mente y el alma/corazón. Cuando sabemos que queremos ir hacia algo nuevo y la mente nos aconseja prudencia y no moverse.

Por ello, este es un momento imprescindible para ser vivido y apreciado, y para ello uno debe superar su propia familia biológica, más cerca sin duda de quedarse donde esta

Las personas cuando entran en trabajos de trascendencia suelen cometer el error de tratar de salvar a sus familias biológicas, a sus propios padres, pero esto da un resultado nefasto, lo único que logran es sumergirse más si cabe en los roles no trascendidos por nadie de su pasado, y embadurnarse de nuevo en una amalgama de sensaciones donde en realidad un pierde lo que supuestamente está construyendo que es aceptar que la persona que uno es , es muy frágil y hay que alejarla de lo que le daña, y todo lo que no sea estar consigo misma y la lleve a reconsiderar lo adquirido no solo es una pérdida de tiempo, sino que es una pérdida de esperanza.

Haciendo trabajos de relajación profunda y con el renacimientos a veces las personas se encuentran con sus intenciones naturales al llegar a este plano, y lo que me encuentro en la mayoría de las ocasiones es una intención verdadera por parte de los niños de salvar a sus propios padres y llevarles a una realidad más iluminada.

Lejos de ello, se encuentran con desesperanzas, resentimientos, anhelo no visto y luchas desmesuradas contra su propia conciencia de ser, lo que es lo mismo a una visión alterada de su conciencia de estar.

Yo recomiendo que uno se haga a sí mismo antes, en otro hogar, aprenda a distanciarse de la familia biológica, no he dicho separarse, sino distanciarse, aprender a vivir con las propias reglas, y escuchando los anhelos propios y no tratar de revisar eso con la familia biológica. En ese sentido hay que dejar partir hasta donde se pueda. Ellos han sido una realidad para uno, pero en el momento que uno quiere reconocerse a uno mismo, ellos ya no son la propia realidad, pues la propia realidad está por construir y uno debe que uno tiene con su trabajo personal, que no debería ser explicado a hacerlo en soledad. Uno puede vivir acompañado, pero la soledad viene impuesta por el propio respeto los demás. Por lo demás lo que es verdaderamente esencial para nuestra reconstrucción no debería soltarse a cualquiera a la primera de cambio (eso habla de un deseo de imponerse).

Cuando la persona que uno es empieza a tomar forma es cuando nos empezamos a reconocer fuertes para sostener otro paradigma, y no tenemos miedo a mostrarnos tal cual somos.

De esa manera es cuando se ayuda a la familia biológica, que ha sido nuestra buena intención, pero antes debemos p­reguntarnos qué significa ayudar.

 

Ejemplo de material 

Así que yo recomiendo que cada cual se sumerja en el dolor de su propia escisión, de la separación con su propia esencia de existir, uno tiene que entender que ha olvidado que le trajo aquí, sentirlo una vez tras otra, sentirse perdido, sentirse añorando, y sentirse anhelando y muchas cosas más, es una ardua tarea. Porque hasta ese momento que uno empieza ese gran trabajo desde si mismo uno se va a dar cuenta de que se siente fracasado y que está lleno de dolor que no sabe de dónde le viene. Así que hay que hacerse conscientes de eso CUMPLIENDO CONSIGO MISMO. Que también hará que se cumpla con los propios hijos o las propias criaturas, (todo aquello que uno es capaz de trasmitir a los demás.

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PORQUE EL CAMINO QUE UNO HACE Y LA HUELLA QUE SE VA PONIENDO ES UNA PISTA ENERGETICA QUE HARA QUE LOS DEMAS SE FIJEN Y LA UTILICEN EN LA MEDIDA QUE QUIERAN.

Cuando lo necesiten, porque ese respeto es fundamental.

En la medida que quieran es fundamental, lo que hacemos con los nuestros es intentar forzarles desde eso mismo sitio donde nos hemos visto forzados o donde todavía estamos haciendo pruebas, y eso es terrible para ellos y para nosotros. Solo hace que nos hundamos en mares de desolación, nos toparemos sin duda con la misma desesperanza con la que grabamos traicionando nuestra maestría del corazón.

*Esto es importante entenderlo, no tenemos una responsabilidad con nuestro padres, más que la ayuda cuando materialmente nos necesiten (cuidados en su enfermedad o vejez, respeto a su vida...). Tenemos un deber para con nuestros hijos, y ese deber máximo es comprenderles en su dualidad alma/mente, alma/corazón. Intentar salvar a los propios padres es una cosa absurda, reclamarles también.

No es posible lidiar con el karma familiar, salvo que nos hayamos librado de la propia huella que esa familia dejó en nosotros en lo que sabemos que esa huella nos ha aleado de nuestro deber esencial. Y solo cuando estamos fuertes en el reconocimiento de nuestro deber esencial es cuando empezamos a ser útiles.

Comprender el deber esencial es un hecho individual, y cuando se ha comprendido es cuando podremos ser útiles para el colectivo.

Me da pavor porque lo sufro, hijos con 30 años que no son independientes y que siguen aferrados a sus padres cuestionándoles además. Esa es la sociedad en la que estamos inmersos ahora... ¡una sociedad muy enferma sin duda que debemos poner a reposo! Una sociedad que debe empezar por lo básico, comprender las propias limitaciones personales para poder luego sumar en el colectivo.

Si no nos enfrentamos a todo tipo de egos salvadores de patrias que no existen, salvadores de familias que no quieren ser salvadas, arrojadores de justicia y supuestas verdades a medias que no tienen en cuenta los propios miedos, inseguridades y rivalidades.